Llegaba a Sitges uno de los platos fuertes del festival, la
nueva propuesta del director Nicolas Winding Refn, regreso esperado después de
10 años sin estrenar ninguna película en cines; recordemos que su último título
estrenado fue "The Neon Demon".
En esta ocasión presentaba "Her Private Hell", después de su
paso en la última edición de Cannes. Y acompañada de críticas dispares.
Su historia, o por lo menos la que hemos sido capaces de interpretar,
es la visión de una joven actriz obsesionada, por un padre posesivo, que en momentos parece encarnar al
mismo Lucifer, todo envuelto de misterio y entrelazado con el rodaje de una
película de ciencia ficción; que a su vez nos narra la historia de la búsqueda de
una hija desaparecida por parte de un padre militar del ejército
estadounidense.
Y aquí radica el gran mal de esta propuesta: la
confusión que genera en el espectador la historia que nos intenta narrar,
sumado a unos personajes con los que cuesta empatizar, dando como resultado una
desconexión con la película.
Como puntos positivos, son la gran capacidad del director
por generar universos hipnóticos, produciendo por momentos la sensación de
querer acercarse a un estilo cercano al cine de David Lynch,
pero que en nuestra opinión no lo logra.
A destacar la música del compositor Pino
Donaggio, que sabe transmitir con su música esa sensación onírica que intenta
transmitir la narracion del largometraje.
Tal vez esta propuesta hay que tomársela como un viaje
hipnótico más que un relato tradicional.
Pero, en resumen, nos ha desilusionado esta última propuesta
de Nicolas Winding Refn, que nos lleva a preguntarnos: ¿Qué te ocurre, Nicolas?

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