PRIMATE

 


Johannes Roberts firma la que a nuestro entender es el primer fiasco del año: "Primate". 

Parece mentira que un director experimentado como Roberts ("Los extraños: cacería nocturna", "Resident Evil: bienvenidos a Raccoon City"...) haya dirigido y coguionizado esta película que por cierto pasó por el último Festival de Sitges sin pena ni gloria. En la trama nuestra protagonista vuelve a casa con unas amigas a pasar unos días con su familia. Su madre, ya fallecida, era especialista en modelos de lenguaje con primates y fué la que "enseñó" a Ben, el chimpancé protagonista de la película, a expresarse a través de un tablet. Los problemas empiezan cuando el padre se va de viaje y se quedan los jóvenes solos con el mono.

Pese a contar con una premisa que podría dar mucho juego, la película, tras un muy buen inicio, se va tornando lenta y repetitiva (uno se cansa de ver a la gente metida en la piscina aterrorizada) así como muy poco creíble. Vale que el mono está infectado con un virus que le transforma en un pequeño monstruo violento y agresivo, pero es que los jóvenes son más y disponen de cuchillos, palas e innumerables objetos con los que podrían neutralizar a un chimpancé de metro y medio de estatura. En alguna de las acciones parece como si las víctimas se arrojaran voluntariamente sobre el mono recordando al pobre Bela Lugosi en su lucha con el pulpo gigante de "Bride of the monster" de Ed Wood.

En fin, lo mejor son los 84 minutos que dura la cinta y que, por tanto, la película se puede digerir de una tacada sin sufrir demasiado, pero eso sí, aburriendo.

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