Hace un mes se estrenó mundialmente la esperadísima secuela "Return to Silent Hill" dirigida por el francés Christophe Gans que pone así colofón (suponemos, aunque nunca se sabe...) a la película que él mismo dirigió en 2006: "Silent Hill", alejándose de la cronológicamente olvidable segunda parte: "Silent Hill 2: Revelation" dirigida por la británica M. J. Basset.
En esta entrega Gans nos presenta a un torturado James que en medio de una situación de culpa y pena de la que no consigue recuperarse, un día rercibe una carta de la fallecida Mary, su novia, en la que le comunica que le está esperando. Raudo y veloz nuestro protagonista se dirige sin dudarlo hacia Silent Hill, donde pasó sus mejores años con Mary, a la que, por cierto, conoció accidentalmente en sus afueras. Al llegar a la ciudad ve claramente que todo ha cambiado.
La verdad es que para los fans del que que seguramente es el mejor juego de Konami y que llevamos unos 25 años jugando a las diferentes ediciones para PS2, PS3 y recientemente PS5 con su "Silent Hill 2" en el que se basa concretamente la película, nos resulta difícil ser objetivos, unos porque adoran todo aquel producto con el sello SH y otros porque odian que la versión cinematográfica se aleje del relato original, causa esta última de multitud de críticas destructivas de la cinta.
Nosotros somos del primer grupo, ya que si bien la película se aleja del juego, no podemos dejar de disfrutar ante un film bien dirigido, con los CGI bien aplicados (este es otro de los puntos de desencuentro: el exceso de efectos digitales) y que en sus inicios la verdad es que la película recoge la esencia y el grafismo del juego original, aunque a medida que la cinta discurre, es cierto que se va alejando del mismo, sobre todo por la introducción de unos cuantos flash back que, a nuestro entender, lejos de ser negativos ayudan a comprender el origen del duelo que el protagonista no consigue digerir.
Un aspecto que encontramos negativo es el confuso final, que no explicaremos para no incurrir en spoilers, la verdad es que sin los últimos minutos la película habría quedado más redonda.
En resumen, si nos olvidamos del juego y vamos a ver una película de terror, disfrutaremos de 106' de una buena, siniestra y oscura ambientación y de una historia que quizás nos ayude a entender mejor el último juego publicado por Konami.

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